Sobre Nosotros
Sobre Nosotros
Un taller de monstruos y experimentos desde Costa Rica
En Nomellamo creemos que la diversidad hace el mundo más interesante.
Desde el 2009 diseñamos personajes, peluches y accesorios inspirados en la naturaleza, la cultura costarricense y la creatividad. Somos un taller de monstruos y experimentos donde cada creación nace con una misión: celebrar aquello que nos hace únicos y recordarnos que no existe una única forma de ser o de ver el mundo.
Nuestros personajes son una invitación a abrazar la creatividad y la autenticidad. Son compañeros de aventuras, recuerdos de viaje y pequeñas piezas que nos divierten y nos recuerdan que todos somos diferentes, y eso está bien. También nos invitan a imaginar, crear historias y mirar el mundo con curiosidad.
Cada producto Nomellamo es diseñado en Costa Rica y elaborado artesanalmente por una red de mujeres que trabajan desde sus hogares. Gracias a este modelo de producción flexible, contribuimos a generar oportunidades económicas para mujeres con responsabilidades de cuido, permitiéndoles desarrollar su talento de una manera compatible con su realidad.
Creemos que crear algo con nuestras manos puede generar mucho más que un producto: puede crear bienestar y oportunidades.
Nuestras colecciones están profundamente inspiradas en Costa Rica: sus paisajes, su biodiversidad, su cultura, su ritmo y sus contrastes. Cada diseño busca capturar un pedacito de la esencia de este país y compartirlo con el mundo.
Por eso decimos que Nomellamo es el regalo perfecto para llevar un pedacito de Costa Rica al mundo.
Sobre la diseñadora
Soy Lina Rodríguez, diseñadora y mamá de dos niñas que me recuerdan todos los días la importancia de la curiosidad, el juego y la imaginación.
Desde hace más de quince años tengo el privilegio de dedicarme a crear personajes y objetos que conectan con las personas. En este camino descubrí que crear estas criaturas también es una forma de contar historias sobre quiénes somos.
Mi proceso creativo nace del encuentro entre la investigación y el placer de crear. Es ese espacio donde el mundo exterior desaparece y solo existen los materiales, las ideas y la posibilidad de transformarlos en algo nuevo.
Es un momento muy íntimo, muchas veces muy caótico: computadora, cartulinas, lápices, telas, botones, hilos, maquetas, alfileres… Todo funciona como una orquesta de materiales que poco a poco va dando forma a una creación. Algunas ideas se descartan, otras regresan más adelante. A veces ni siquiera me doy cuenta del paso de las horas y siento que me transporto a otro mundo.
Y finalmente aparece. Casi nunca el mismo día. Llega sin avisar, como si hubiera estado escondido en algún rincón esperando el momento adecuado. Cuando por fin lo veo
con claridad, pienso: ¡bienvenido!, hasta que al fin apareciste.
Aquí comienza otro ciclo que me encanta: descubrir cómo traducir toda esa exploración en algo que pueda ser comprendido y replicado por las costureras que seguirán dándole vida.
En ese momento conviven procesos digitales, herramientas tecnológicas y técnicas artesanales.
Me gusta pensar que cada personaje nace justamente de ese encuentro: entre una aguja y una computadora, entre una tradición y una nueva idea, entre las manos que crean y la imaginación que las guía.
